miércoles, 24 de febrero de 2010

Vacío

Es difícil imaginar un episodio que ilustre mejor nuestra vida republicana que la historieta de las llaves perdidas de la urna del bicentenario. Ahí están contenidos dos siglos de vida independiente que sin embargo no han bastado para encontrar la clave de lo que tenemos adentro. Ahí están los esfuerzos a tientas por hallar una respuesta creíble a las preguntas que fundan nuestra incertidumbre. Ahí está retratada esa especie de orfandad paternal que sostiene a un padre con corazón pero autoridad que vino para llenar el vacío.

Por lo demás, no es difícil imaginar lo que contiene este cofre de bronce que hace las veces de piñata nacional: adentro está lo que hay entre un habitante del Vichada y uno de San Andrés, lo que hay entre los sueldos parlamentarios y el salario promedio, lo que hay entre la medicina prepagada y las entidades prestadoras de salud, lo que hay entre las promesas electorales y las acciones gubernamentales, lo que hay entre los ejércitos y sus fines misionales, entre las instituciones y los ciudadanos, entre los ciudadanos mismos, entre Colombia y los países vecinos: abismos…

Los festejos proseguirán con o sin las llaves. Se elegirán otros legionarios para que salgan a buscarlas y se depositará en ellos la ilusión de saber lo que la urna tiene por dentro. La fiesta democrática se confundirá con la conmemoración de aquellos años en que se gritaba “¡viva el rey, muera el mal gobierno!”. Los abismos se hundirán en el alboroto y cuando aparezcan las llaves, o forcemos una apertura cualquiera, descubriremos que la urna está como nuestra historia republicana: llena de vacío.

 

 

3 comentarios:

  1. ...sin leer todavía, comento, porque quiero leer despacio, entre líneas, disfrutando esa costura de sentidos con palabras.
    Enhorabuena Pablo. Saludos hasta París.

    ResponderEliminar
  2. Buen clima tiene este primer escrito, Pablo. Por aquí estaré pasando a ver qué vientos vienen de París.

    Un abrazo,

    Lobo, el Alejo

    ResponderEliminar
  3. Llena de vacío y de chistes malos. Chistes del rolo Miguel Antonio Caro o de Marroquín. Chistes que se han contado desde hace más de doscientos años. Chistes que serían solo eso si algún día hubiera existido la decencia y la suspicacia de aceptar las propuestas de su majestad británica. De resto... todo nació torcido!

    Por una reconvención de la Historia Nacional...Todos a la teoría contrafactual!

    ResponderEliminar